Obesidad, un problema de peso
“El mayor problema alimentario del mundo ya no es la desnutrición, sino el consumo excesivo de calorías”, señalan los autores del libro Food Fight (Guerra de Comida). No es extraño pues que el Secretario del Tesoro de los Estados Unidos John Snow haya mostrado su preocupación por el elevado déficit en el gasto de salud causado por malos hábitos alimenticios de nuestros vecinos del norte.
Al año mueren unos 300,000 estadounidenses de manera prematura por causa de la obesidad y se espera que en este 2005 sea la primera causa de muerte.
En nuestro país las cifras son muy parecidas. De acuerdo con un estudio reciente acerca de la nutrición en niños realizado por el IMSS, la empresa Gerber y asociaciones pediátricas ha revelado que 15% los niños mexicanos menores de 5 meses padecen anemia y para cuando cumplen 2 años el índice sube hasta alcanzar casi 22%. Como vemos el problema de la obesidad no sólo es un padecimiento exclusivo en adultos sino que empieza a afectar a niños y adolescentes.
Si bien es cierto que muchas veces nuestros ingresos no son suficientes para cubrir una alimentación generosa, son los malos hábitos los que hacen más preocupante el problema. Pero ¿cómo determinar si alguien ha pasado del sobrepeso a la obesidad? ¿Qué otros problemas puede causar? Veamos.
Según la prestigiada Clínica Mayo en Minnesota, Estados Unidos, aclara: “La obesidad es un sobrepeso grave provocado por el exceso de grasa corporal”. Y ¿Cómo saber si mi peso es normal o grave? De acuerdo con el libro Mayo Clinic on Healthy Weight para determinar el sobrepeso y la obesidad es necesario conocer el Índice de Masa Corporal o IMC. Según esta publicación un IMC de 18.5 a 24.9 indica un peso normal; de 25 a 29.9 se considera sobrepeso y después de 30 es obesidad. El IMC se obtiene a través de la fórmula:
IMC = (Peso en kilos / Altura en metros) / Altura en metros. Es decir, si peso 68 kilos y mido 1.65 metros mi IMC=(68/1.65)/1.65=24.9 (apenas dentro de lo normal).
La Clínica Mayo sigue comentando al respecto: “Más que el peso, el mejor factor de predicción de la salud del individuo es la cantidad de grasa corpórea”. Por ejemplo, es probable que un atleta tenga más peso que otros porque posee una mayor masa muscular o estructura ósea.
¿Cuáles son las causas de la obesidad?
Según Food Fight “entre el 25 y 40% de la variación del peso de la población puede atribuirse a al factor genético o hereditario. Sin embargo 60% o más de tal variación puede atribuirse al ambiente”.
Esto significa que uno de los factores principales que contribuyen a la obesidad es el estilo de vida. Consumir más calorías de las necesarias, alimentarse de manera deficiente y la falta de ejercicio identifican el estilo de vida de la mayor parte de la población.
Peligros de la obesidad
Las personas obesas pueden enfermar de diabetes tipo 2 y a su vez la diabetes puede provocar ceguera, amputación de alguna extremidad. La publicación Mayo Clinic on Healthy Weight afirma: “La grasa abdominal aumenta el riesgo de sufrir hipertensión, enfermedades coronarias, diabetes, apoplejías y ciertos tipos de cáncer”.
¿Cuál es la solución?
La revista italiana Svegliatevi! en su edición del 8 octubre del 2004 menciona: “Ciertas dietas que eliminan los carbohidratos y aumentan el consumo de proteínas animales pueden ayudar a perder peso. Pero, si la dieta se prolonga por un largo período de tiempo puede tener efectos colaterales”.
Esta misma publicación agrega: “Las dietas bajas en contenido de carbohidratos, especialmente si se siguen sin control médico, pueden ser peligrosas”. Así que si piensas bajar de peso consulta primero a tu médico, el te indicará un tratamiento adecuado a tus necesidades. Para volver al peso normal sin embargo, será necesario llevar una alimentación variada y equilibrada, y hacer ejercicio.
El ejercicio, tu mejor aliado
Hacer ejercicio ayuda no sólo a conservar la salud sino a prevenir enfermedades. Si no puedes hacer ejercicio 30 minutos a diario puedes hacer al menos 3 veces por semana. Esto no significa que tengas que ir forzosamente al gimnasio, puedes practicar algún deporte que te agrade, así será más fácil hacerte el hábito de ejercitarte.
Caminar es una excelente actividad que no requiere uniforme, medidas de seguridad o un equipo especial y lo puedes practicar en cualquier lugar. Si lo prefieres puedes practicar fútbol, andar en bicicleta, practicar natación o jugar tenis si eres más sofisticado.
No es necesario que compres tu gimnasio personal o una bicicleta estacionaria porque seguramente terminará como mueble para colocar otros objetos. La idea es quemar calorías.
¿Qué pasa si mi médico me sugiere una cirugía? Según la publicación de la Clínica Mayo si tu índice de masa corporal es mayor de 40, tu médico tal vez te recomiende pasar por el quirófano. Pero un informe de la misma institución señala que estos tratamientos suelen estar pensados para pacientes de 18 a 65 años con un IMC mayor de 40 y cuya vida corre grave peligro.
¿En qué consisten estas intervenciones? Existen técnicas como la derivación del intestino delgado, la partición gástrica, la gastroplastia y la derivación gástrica, que consiste en grapar una parte superior del estómago de manera que se crea un depósito que sólo contiene unos 15 gramos de alimento.
¿Y la liposucción no es una de esas técnicas? El diccionario Zingarelli define la liposucción como “Una intervención de cirugía estética que consiste en la aspiración de la grasa acumulada bajo la piel mediante la inserción subcutánea de una cánula conectada a un aparato de aspiración. Lipoaspiración”.
¿Es esto un remedio para la obesidad? Como indica la definición es una intervención de cirugía estética. No es un sistema para perder peso. Las células adiposas son aspiradas por medio de un tubo insertado bajo la piel. En una sola sesión se pueden eliminar varios kilos.
Sin embargo esta intervención no es un tratamiento para tratar la obesidad y representa un riesgo muy elevado de complicaciones en pacientes que padecen ciertas patologías relacionadas al peso, como la diabetes y las cardiopatías.
Por consiguiente la mejor recomendación es prevenir un sin número de enfermedades mediante una alimentación balanceada y consultar un médico antes de someterse a cualquier tratamiento para combatir la obesidad.



