Orografía

La complejidad morfológica que presenta el estado de Guerrero es el resultado de la combinación de procesos internos y externos de la dinámica del planeta que afectan la superficie terrestre. La tectónica, los ajustes erosivos vinculados al clima y la litología interactúan en la formación del relieve y, por lo tanto, constituyen la base para su análisis y explicación. Las formas topográficas son resultado de eventos geológicos a través de millones de años, choques de terrenos de diferentes orígenes (v. Geología), desgaste de masas, agrietamientos y fallamientos, producto de esfuerzos en diferentes direcciones y diferentes durezas de los materiales que forman el sustrato, que han conformado en el estado un paisaje montañoso caracterizado por valles angostos y de poca extensión.

Existen controversias de varios autores al considerar las características geomorfológicas del estado; sin embargo, se pueden distinguir, al observar la carta de relieve de la entidad, cuatro áreas o provincias de acuerdo a sus características morfológicas: la provincia de Planicies Litorales, la provincia de la Sierra Madre del Sur, la Cuenca del Balsas y las Sierras del Norte; aunque algunos autores prefieren enunciar sólo dos provincias, la de la Sierra Madre del Sur y la del Eje Neovolcánico; para su estudio más detallado, es propicio echar mano de los cuatro mencionados en primer lugar.

 

 

Cerro La Trinchera en Coahuayutla de Guerrero.

Sierra Madre del Sur. Bajo esta denominación se considera a una unidad topográfica que se desarrolla a lo largo de casi 500 km, paralela a la costa pacífica con una dirección NO–SE. “Posee la característica de tener su cresta a una altitud casi constante de poco más de 2000 m”; sin embargo, cuenta con algunas eminencias que sobrepasan los 3000 msnm, localizadas en el sector occidental, y que constituyen las cumbres más elevadas de la entidad. En algunos lugares este sistema montañoso penetra al mar, como en Acapulco.

En la Sierra Madre del Sur se encuentran diferentes eventos tectónicos, remontándose su origen a la era Mesozoica. Las formaciones geológicas que la componen presentan una variada gama de litologías donde se distinguen sedimentos de origen marino asociados a secuencias volcánico–sedimentarias, derrames lávicos, cuerpos intrusivos y amplios dominios metamórficos.

Tradicionalmente en el estado se ha denominado sierra al sector occidental y montaña al sector oriental. Independientemente de otros factores que pueden tomarse en cuenta para esta diferenciación regional, la primera se caracteriza por la continuidad y altura de su filo mayor con una orientación paralela a las costas del estado. Esta altura disminuye hacia la parte occidental en los municipios de La Unión y Coahuayutla, en las cercanías de la desembocadura del río Balsas. Asimismo, el municipio de Coahuayutla presenta formas orográficas en forma de bloques producto de una serie de fallas con orientaciones N–S principalmente. A la altura de la región Centro, aproximadamente, hay un cambio en la morfología de la estructura de la sierra, donde también se observan cambios en las edades de las rocas que conforman el macizo. La Montaña presenta pocas alturas superiores a los 2000 m; “es muy irregular y se manifiesta por una sucesión de macizos y contrafuertes altos y fraccionados, que ligan con desniveles muy contrastados”, producto en primer lugar de la litología. Las fallas y fracturas que se observan en ambos lados de estas montañas y que influyen en la topografía, tienen una orientación NO–SE y son producto de los esfuerzos de tensión originados por la zona de subducción. El tipo de drenaje producido por los ríos depende del tipo de roca que es atravesada.

 

 

Planicies Litorales. Ocupan una franja que se extiende a lo largo del litoral Pacífico y cuyo límite altitudinal ha sido definido a partir de la curva de nivel de 200 m. Presenta una anchura variable (10 a 25 km), debido a las estribaciones de la Sierra Madre del Sur que descienden hacia el mar. El sector occidental, comprendido entre la desembocadura del río Balsas y Acapulco (Costa Grande), presenta un aspecto más irregular que la porción oriental (Costa Chica).

 

Playa La Ropa en Zihuatanejo de Azueta.

En la Costa Grande se suceden una serie de bahías separadas por áreas de pendiente fuerte que interrumpen la planicie y forman en la costa puntas rocosas, como ocurre en la zona de Zihuatanejo y el sureste de la bahía de Tequepa. Otras veces se forman verdaderos acantilados, como los que se desarrollan entre Pie de la Cuesta y Acapulco.

En la Costa Chica las planicies cobran mayor significación junto a una costa regularizada. El modelado realizado por importantes corrientes fluviales sobre rocas antiguas intemperizadas ha generado una buena acumulación de aluviones que forman planicies en la porción inferior de sus cursos y se interdigitan con formas derivadas de la acción marina.

 

 

 

Río Balsas a su paso por Tlapehuala.

 

Cuenca del Balsas. Entre la Sierra Madre del Sur y la unidad que hemos denominado Sierras del Norte, se extiende la cuenca del río Balsas, principal corriente fluvial que atraviesa la entidad. Es evidente que la cuenca del Balsas se vio
influida no sólo por la tectónica que eleva la Sierra Madre del Sur sino por la emersión de la Sierra Madre de Oaxaca y por la actividad volcánica proveniente de la cordillera neovolcánica, responsable en gran parte de la aparición de las denominadas Sierras del Norte.

 

La presencia de numerosas fallas, la actividad sísmica que se presenta en la cuenca y la efusión de numerosas corrientes de lava, llevaron a algunos autores a afirmar que la región constituyó una meseta de rellenamiento con una serie de lagos en su interior. Probablemente el río Balsas vertiera sus aguas más al norte de donde lo hace actualmente y, durante un periodo, la propia evolución tectónica del área hizo que la suya fuera una cuenca endorreica o cubeta interior. Posteriormente, los afallamientos de la Sierra Madre del Sur permitieron su salida actual hacia el Océano Pacífico. Esta dinámica que la cuenca del Balsas ha experimentado, bajo la influencia de los importantes sistemas orogénicos que la rodean, nos hace pensar en una unidad en cuyo interior se distinguen diversos tipos de fosas; una de estas fosas es la que forman los llanos de Tierra Caliente a 300 msnm, mientras que otras, producto de eventos neotectónicos como las de Iguala, Cocula, y una porción del río Amacuzac, forman amplios valles, por donde discurren afluentes de la margen derecha del río Balsas. La propuesta de denominar a esta unidad Cuenca del Balsas parece más acorde con la evolución geológica y geomorfológica experimentada por la misma; su delimitación se hizo siguiendo la curva de 1000 m, dando por resultado una franja irregular orientada de este a oeste en la entidad; su límite sur corresponde a la vertiente septentrional de la Sierra Madre del Sur, en tanto que al norte la unidad se estrecha por la presencia de las Sierras del Norte, que contribuyen a formar las porciones encañonadas del curso medio del río. La unidad alcanza los límites de los estados de Michoacán en el oeste, México en la porción centro–norte y Morelos y Puebla en el este.

 

Sierras del Norte. Con esta denominación se agrupan en la región Norte del estado una serie de sierras que han sido delimitadas a partir de la curva de nivel de 1000 m, y se extienden al norte de la unidad Cuenca del Balsas, alcanzando los límites de los estados de México, Morelos y Puebla. Así encontramos que el 61% de la unidad está formada por rocas sedimentarias en donde las calizas son dominantes. La región donde se localizan las grutas de Cacahuamilpa, en el límite con el estado de México, presenta un aspecto de cantiles sobre terrenos calcáreos. Las incisiones que la red fluvial ha realizado son relativamente recientes y los ríos que moldean la unidad son afluentes de la margen derecha del Balsas; los más importantes, como el Sultepec, el Chontalcoatlán y el San Jerónimo, tienen sus elevaciones de origen en el estado de México, en tanto el Amacuzac nace en el estado de Morelos. Dentro de estas sierras destacan las prolongaciones del Eje Neovolcánico, cuyas estructuras, de cimas aplanadas están formadas por derrames lávicos e ignimbritas. Este tipo de formas encuentran algunos ejemplos en la Sierra de la Goleta, situada en el límite con el estado de México, cuyas laderas meridionales presentan cantiles que se destacan claramente sobre materiales sedimentarios muy disecados. Debido a su origen volcánico, se presentan formas redondeadas típicas de estas estructuras.

Fuente

Enciclopedia Guerrerense. Guerrero Cultural Siglo XXI, A.C.