Plan de Iguala

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Copia fiel del Plan de Iguala, tomada del Archivo General de la Nación.

Opiniones hay en el sentido de que el acontecimiento de mayor importancia en la Nueva España, y demás colonias, al iniciarse el año de 1820 fue el pronunciamiento liberal de Rafael del Riego, lo que obligó a Fernando VII a jurar la Constitución de 1812. Sin embargo, se afirmaba que la Constitución venía en perjuicio de los grandes señores de la Colonia. ”Y entonces hubo que ver a los conservadores oponiéndose y pretendiendo a un Fernando VII rey absoluto; hubo que verlos conspirar a favor de la idea de un gobierno encabezado por el virrey Apodaca conforme a las leyes de Indias, por de pronto, mientras el Borbón estuviera forzado a reconocer la Constitución y pudiera recobrar su libertad y su absolutismo. Esto significaba la autonomía, acaso la independencia, que habían combatido tan empeñosamente”.

No falta quien afirme –dice don Antonio Magaña Esquivel– que el propio Fernando VII se dirigió al virrey Apodaca ordenándole establecer en Nueva España un reino independiente de España, sobre la base de que él viniera a ocupar el trono para librarse de la imposición constitucional que se le hacía en la península (Guerrero el héroe del sur, México, 1946).

Esta versión –continúa el autor– explicaría que Apodaca no se diera por enterado (aparentemente) de las juntas secretas de la Profesa, que todo mundo conocía: militares, individuos del clero, hacendados, comerciantes y aun empleados civiles del virreinato, que concurrían cada vez más numerosos y menos discretos. Agustín de Iturbide, el realista más cruel y encarnizado, el que sacrificó a Mariano Matamoros en Puruarán; que había sido procesado por sus desmanes en el Bajío y estaba sin mando de fuerzas, asistía a las juntas. Había comenzado por unos ejercicios espirituales, hasta ganarse la confianza del doctor Matías Monteagudo, prepósito de la Profesa.

De otro lado, tenía conferencias con el virrey en Palacio hasta lograr el nombramiento de comandante general del Sur, con residencia en Acapulco, en sustitución del aporreado José Gabriel de Armijo; no quería sino “cooperar a la gloria de que en breve tiempo se viese pacífico todo el reino”.

Y el 16 de noviembre de 1820, con el mejor ejército que pudo reunirse y que jamás ningún realista tuvo, con abundantes recursos y el Plan de la Profesa en la bolsa, salió de México en busca del único hombre que representaba un peligro y encarnaba la idea de la Independencia: Vicente Guerrero.

La conspiración de la Profesa fue la base indirecta de la Independencia mexicana. El alma de dicha conspiración fue el canónigo Matías Monteagudo, director de la casa de ejercicios espirituales de San Felipe Neri. Otro personaje importante fue el doctor José Tirado, entonces ministro de la Inquisición. “El plan formado trataba de impedir la jura de la Constitución, declarando que el rey, al promulgarla, lo había hecho privado de libertad, y que mientras la recobraba, el gobierno del Virreinato estaría en manos del virrey Apodaca. El nombramiento de Iturbide como jefe de la comandancia del sur, en lugar de Armijo, fue el primer paso para la realización de sus propósitos”. (Diccionario Porrúa, historia, biografía y geografía de
México, México, 1995).

“… El Plan de Iguala se proclamó solemnemente el día 24 de febrero de 1821 en el pueblo de Iguala, Guerrero, y por tal motivo lleva su nombre. Se compone en rigor, de dos documentos: una Proclama, seguida de 23 artículos, bases mismas de la Independencia, con un epílogo que es un llamado a los americanos, incitándoles a la concordia y a evitar la guerra civil. El segundo es el Plan propiamente dicho. Fue impreso en la ciudad de Puebla, en las prensas propiedad del presbítero don Joaquín Furlong, interviniendo en aquel trabajo el cajista don Mariano Monroy y el capitán Magán, enviado para tal objeto”.

 

PROCLAMA DE ITURBIDE (tomada de México á través de los siglos, tomo III, D. Julio Zárate, México, 1979, junto con el Epílogo).

ITURBIDE
Agustín de Iturbide

“¡Americanos! Bajo cuyo nombre comprendo no sólo á los nacidos en América, sino á los europeos, africanos y asiáticos que en ella residen, tened la bondad de oírme. Las naciones que se llaman grandes en la extensión del globo, fueron dominadas por otras; y hasta que sus luces no les permitieron fijar su propia opinión, no se emanciparon. Las europeas que llegaron á la mayor ilustración y política fueron esclavas de la romana; y este imperio, el mayor que reconoce la historia, asemejó al padre de familia que en su ancianidad mira separarse de su casa á los hijos y á los nietos por estar ya en edad de formar otras, y fijarse por sí, conservándole todo el respeto,veneración y amor, como á su primitivo origen.

“Trescientos años hace que la América Septentrional está bajo la tutela de la nación más católica y piadosa, heroica y magnánima. La España la educó y engrandeció formando esas ciudades opulentas, esos pueblos hermosos, esas provincias y reinos dilatados que en la historia del universo van á ocupar un lugar muy distinguido. Aumentadas las poblaciones y las luces, conocidos todos los ramos de la natural opulencia del suelo, su riqueza metálica, las ventajas de su situación topográfica, los daños que origina la distancia del centro de su unidad, y que ya la rama es igual al tronco; la opinión pública y la general de todos los pueblos es la de la independencia absoluta de la España y de toda otra nación. Así piensa el europeo, así los americanos de todo origen.

“Esta misma voz que resonó en el pueblo de los Dolores el año de 1810, y que tantas desgracias originó al bello país de las delicias, por el desorden, el abandono y otra multitud de vicios, fijó también la opinión pública de que la unión general entre europeos y americanos, indios e indígenas es la única base sólida en que puede descansar nuestra común felicidad.

¿Y quién pondrá duda en que después de la experiencia horrorosa de tantos desastres, no haya uno siquiera que deje de prestarse á la unión para conseguir tanto bien? ¡Españoles europeos! Vuestra patria es la América, porque en ella vivís; en ella tenéis á vuestras amadas mujeres, á vuestros tiernos hijos, vuestras haciendas, comercios y bienes. ¡Americanos! ¿quién de vosotros puede decir que no desciende de español? Ved la cadena dulcísima que nos une: añadid los otros lazos de la amistad, la dependencia de intereses, la educación é idioma y la conformidad,
y veréis son tan estrechos y tan poderosos, que la felicidad común del reino es necesario la hagan todos reunidos en una sola opinión y en una sola voz.

“Es llegado el momento en que manifestéis la uniformidad de sentimientos, y que nuestra unión sea la mano poderosa que emancipe á la América sin necesidad de auxilios extraños. A la frente de un ejército valiente y resuelto he proclamado la independencia de la América Septentrional. Es ya libre, es ya señora de sí misma, ya no conoce ni depende de la España ni de otra nación alguna.

Saludadla todos como independiente y sean nuestros corazones bizarros los que sostengan esta dulce voz, unidos con las tropas que han resuelto morir antes que separarse de tan heroica empresa. “No le anima otro deseo al ejército que el conservar pura la santa religión que profesamos y hacer la felicidad general. Oid, escuchad las bases en que funda su resolución”.

 

BASES (Tomadas de Cuadro Histórico de la
Revolución Mexicana, Carlos María de Bustamante).
“1 ª. La religión católica, apostólica, romana, sin tolerancia de otra alguna.

“2 ª. La absoluta independencia de este reino.

“3 ª. Gobierno monárquico templado por una constitución análoga al país.

“4 ª. Fernando VII, y en sus casos los de su dinastía o de otra reinante, serán los emperadores, para hallarnos con un monarca ya hecho, y precaver los atentados funestos de la ambición.

“5 ª. Habrá una junta, ínterin se reunen córtes, que haga efectivo este plan.

“6 ª. Esta se nombrará gubernativa, y se compondrá de los vocales ya propuestos al señor virrey.

“7 ª. Gobernará en virtud del juramento que tiene prestado al rey, ínterin éste se presenta en México y lo presta, y hasta entonces se suspenderán todas ulteriores órdenes.

“8 ª. Si Fernando VII no se resolviere venir á México, la junta o la regencia mandará á nombre de la nación mientras se resuelve la testa que debe coronarse.

“9 ª. Será sostenido este gobierno por el Ejército de las Tres Garantías.

“10 ª. Las córtes resolverán si ha de continuar esta junta, ó substituirse una regencia mientras llega el emperador.

“11 ª. Trabajarán, luego que se unan, la constitución del imperio mexicano.

“12 ª. Todos los habitantes de él, sin otra distinción que su mérito y virtudes, son ciudadanos idóneos para optar cualquier empleo.

“13 ª. Sus personas y propiedades serán respetadas y protegidas.

“14 ª. El clero secular y regular, conservado en todos sus fueros y propiedades.

“15 ª. Todos los ramos del estado y empleados públicos subsistirán como en el día, y sólo serán removidoslos que se opongan a este plan, y substituidos por los que más se distingan en su adhesión, virtud y mérito.

“16 ª. Se formará un ejército protector que se denominará: de las Tres Garantías, y que se sacrificará del primero al último de sus individuos ántes que sufrir la más ligera infracción de ellas.

“17 ª. Este ejército observará á la letra la Ordenanza; y sus jefes y oficialidad continuará en el pié en que están, con la expectativa, no obstante, á los empleos vacantes, y á los que se estimen de necesidad ó conveniencia.

“18 ª. Las tropas de que se componga, se considerarán como de línea; y lo mismo las que abracen luego este plan: las que lo difieran y los paisanos que quieran alistarse, se mirarán como milicia nacional, y el arreglo y forma de todas, lo dictarán las córtes.

“19 ª. Los empleos se darán en virtud de informes de los respectivos gefes, y á nombre de la nación provisionalmente.

“20 ª. Ínterin se reúnen las córtes, se procederá en los delitos con total arreglo á la constitución española.

“21 ª. En el de conspiración contra la independencia, se procederá á prisión, sin pasar á otra cosa hasta que las córtes dicten la pena correspondiente al mayor de los delitos, después del de lesa Majestad divina.

“22 ª. Se vigilará sobre los que intenten sembrar la división, y se reputarán como conspiradores contra la independencia.

“23 ª. Como las córtes que se han de formar son constituyentes, deben ser elegidos los diputados bajo este concepto. La junta determinará las reglas y el tiempo necesario para el efecto. “Americanos: Hé aquí el establecimiento y la creación de un nuevo imperio. Hé aquí lo que ha jurado el ejército de las Tres Garantías, cuya voz lleva el que tiene el honor de dirigírosla. Hé aquí el objeto para cuya cooperación os invita. No os pide otra cosa que lo que vosotros mismos debéis pedir y apetecer: unión, fraternidad, orden, quietud interior, vigilancia y horror á cualquier movimiento turbulento.

Estos guerreros no quieren otra cosa que la felicidad común. Uníos con su valor, para llevar adelante una empresa que por todos aspectos (si no es por la pequeña parte que en ella he tenido) debo llamar heroica. No teniendo enemigos que batir, confiemos en el Dios de los ejércitos, que lo es también de la paz, que cuantos componemos este cuerpo de fuerzas combinadas de europeos y americanos, de disidentes y realistas, seremos unos nuevos protectores, unos simples espectadores de la obra grande que hoy he trazado, y que retocarán y perfeccionarán los padres de la patria. Asombrad á las naciones de la culta Europa; vean que la América Septentrional se emancipó sin derramar una sola gota de sangre. En el transporte de nuestro júbilo decid: ¡Viva la religión santa que profesamos! ¡Viva la América Septentrional, independiente de todas las naciones del globo! ¡Viva la unión que hizo nuestra felicidad! – Iguala, 24 de febrero de 1821.- Agustín de Iturbide”.